martes, 17 de marzo de 2015

DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS SEXUALES.



Dicha declaración puede ser leída en el siguiente enlace: Declaración universal de los derechos sexuales.

Ahora comentaremos tres de estos derechos:

Derecho al placer sexual: El placer sexual, incluyendo el autoerotismo, es una fuente de bienestar físico, psicológico, intelectual y espiritual.


Me parece interesante comentar este en concreto, porque poca gente, a mi parecer, comprende que el autoerotismo es algo natural que nada tiene que ver con malestares mentales. Tal y como ser recoge aquí, el derecho al placer sexual debe ser universal y no estar condicionado por nadie. Debemos librar a la sociedad de los prejuicios de este tipo que atrasan el avance y el progreso humanos. Hay que poder admitir sin vergüenza el placer sexual.

Derecho a la equidad sexual: Este derecho se refiere a la oposición a todas las formas de discriminación, por razones de sexo, género, orientación sexual, edad, raza, clase social, religión o discapacidad física, psíquica o sensorial.


Para mí uno de los más importantes, pues garantiza la  no discriminación por motivos sexuales, de modo que fomenta el respeto entre personas y la tolerancia, sea cual sea su orientación sexual, edad, religión, etc. Algo fundamental que debe estar presente en todos las especies sociales, como es el caso del hombre. Este debe sentirse cómodo consigo mismo y no tiene que soportar las críticas que los demás hagan por cuestiones que atañen a su propia esencia y que, por ello, resultan imposibles de criticar con verdaderos argumentos, solo con falacias y razones vacías y carentes por completo de sentido.

Derecho a la Autonomía Sexual, Integridad Sexual y Seguridad del Cuerpo Sexual: Incluye la capacidad de tomar decisiones autónomas sobre la vida sexual dentro de un contexto de la propia ética personal y social. También incluye el control y disfrute de nuestros cuerpos, libres de tortura, mutilación y violencia de cualquier tipo.


Muy importante el establecer que uno es dueño de su propio cuerpo y de la vida sexual que lleva con él pero, sobre todo, se impedir o, por lo menos ilegalizar las conductas que vayan contra la sexualidad, pues cualquiera con pocas luces podría pisotear los derechos de los demás (cosa que, aún así, se hace).
Por lo tanto, este derecho prohíbe cualquier tipo de violación, tortura o mutilación, respetando la libertad sexual de cada individuo.

Para finalizar, terminar diciendo o, más bien, lamentando que esta declaración de derechos o, simplemente el reconocimiento de las libertades sexuales, no se haya aplicado en multitud de países y que en los países "democráticos" parece estar acumulando polvo.

* Enlaces interesantes:



Carla Alejandre Villaobos    2º Bachillerato B



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